Corto 16 · Jr Perez · 2 min de lectura
Perdida
Ya son las 3:00 a.m. Dicen que es la hora en la que salen los demonios… y debe ser verdad, porque me escribe. “La perdida…”. Me dice que está caliente, que quiere llenar su cama de lujuria. Le respondo que no puedo salir, que mañana tengo que madrugar, aunque sé que por ella cambiaría cualquier plan. Una locura más no hace daño.
Me escribe que me espera, que está desnuda. No lo pienso dos veces. Salgo rumbo a su casa. La calle está vacía, como si todo estuviera de nuestro lado. No hay nadie que interrumpa. Le escribo que estoy llegando, que deje la puerta abierta. Me responde que así está, que no haga ruido, que sus hermanas están en la casa.
Entro con cuidado, midiendo cada paso. El silencio pesa. Camino directo a su habitación, como si ya conociera el camino de memoria. Ella me espera desnuda tocándose… mirándome fijo, con esa seguridad que no pregunta. Bajo y beso su vajina antes que besar su boca. Dejo mis dedos… y subo lentamente a sus senos.
Siento como el tiempo se rompe. Todo se vuelve lento y urgente al mismo tiempo. Sus manos, su respiración, el silencio de la casa… todo se mezcla en una sola intención. Hago que se corra en mis dedos… me detengo y hago que se pruebe así misma.
Bajo nuevamente y paso mi lengua por su clítoris. Dice algo… pero no escucho. Sus piernas me aprietan, siento una explosión. Squirts en mi cara, subo y ella me pasa la mano por la cara, la beso apasionadamente mientras la penetró. Lento pero hasta el fondo.
Nos miramos fijos, me muevo al ritmo de la música leve que esconde nuestro sonidos, su mirada cambia, y en medio de todo entiendo algo. No es solo deseo. Es esa forma peligrosa de encontrarnos, donde ninguno quiere detenerse, donde todo lo que pasa simplemente pasa. Y por un instante… no importa nada más.
Jr Perez · Malas Letras
Ver imagen original
