Corto 15 · Jr Perez · 2 min de lectura
Luna
Empezamos la tarde a la orilla del río, compartiendo una botella mientras el agua corría lento frente a nosotros. El sol todavía calentaba un poco, pero el viento ya anunciaba que la noche venía cerca. Me gustaba escucharlo hablar así, tranquilo, como si el tiempo no importara. Cada vez que sonreía, sentía que el lugar entero se volvía más pequeño.
La oscuridad cayó despacio. Las luces de la ciudad quedaban lejos y el sonido del río empezó a llenar el silencio. Me acerqué más a él y le dije que conocía una casa en las montañas, un lugar donde nadie molestaba. No preguntó demasiado. Solo tomó las llaves y comenzamos a subir por la carretera mientras la luna aparecía sobre los árboles.
Cuando llegamos, sentí el aire frío recorrerme la piel. La casa era pequeña, de madera, con ventanas grandes y una vista limpia hacia el cielo. Dejé la botella sobre una mesa y caminé hasta la ventana. Desde ahí podía ver la luna reflejándose entre las montañas, iluminándolo todo de una forma suave y peligrosa al mismo tiempo.
Sentí sus manos en mi cintura antes de escucharlo acercarse por completo. Cerré los ojos por un instante y apoyé mis manos en el borde de la ventana. No necesitábamos hablar. Me comenzó a besar el cuello y me gustaba, sentía cómo sus manos recorrían mi espalda lentamente mientras el viento movía las cortinas.
Lamió mi espalda y sentí que la noche se detenía, bajo sus manos lentamente hasta mis nalgas, el silencio llenaba cada espacio de la casa. Todo se volvió lento, cálido… como si el mundo hubiera quedado demasiado lejos para alcanzarnos. Solo existíamos nosotros, la montaña y aquella luz blanca entrando por la ventana.
Quitó la parte de abajo de mi traje de baño, abrí un poco las piernas, me incliné un poco más mirando la luna y penetró en mi lento, suave, pero hasta el fondo. Me sostuvo por el cuello y mientras la luna nos iluminaba me dijo al oído, dámela, y dejé salir todo de mí mientras sentía que salía todo de él.
Jr Perez · Malas Letras
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