Corto 13 · Jr Perez · 2 min de lectura
Monotonía
Lleva más de diez años casada. Tiene un hijo, una casa tranquila y una vida que, vista desde afuera, parece completa. Todo funciona como debe funcionar. Las cenas familiares, las conversaciones antes de dormir, los domingos iguales. Nada está roto… pero tampoco se siente nuevo. Y últimamente, mientras se mira al espejo antes de salir al trabajo, siente que algo dentro de ella comenzó a despertar demasiado tarde.
Lo conoció de la forma más simple posible. Un saludo ocasional, conversaciones cortas y miradas que duraban apenas unos segundos más de lo normal. Nunca pasó nada entre ellos, pero había algo peligroso en lo fácil que se entendían. Una tensión silenciosa que ambos fingían no notar.
A veces pensaba en él mientras hacía cosas simples: preparando café, doblando ropa o esperando sola dentro del carro antes de entrar a casa. Y eso la hacía sentirse culpable. Porque no era amor… ni siquiera era deseo completo. Era curiosidad. La sensación de imaginar cómo sería sentirse diferente otra vez.
Él tampoco ayudaba demasiado. Siempre aparecía con una sonrisa tranquila y una conversación ligera que terminaba quedándose en su cabeza más tiempo del necesario. Ella notaba cómo la miraba algunas veces, aunque probablemente él no imaginaba todo lo que provocaba sin siquiera intentarlo.
Las semanas siguieron iguales. Trabajo, casa, responsabilidades, horarios repetidos. Pero entre toda esa rutina empezaron a existir pequeños momentos que ella esperaba más de lo debido. Un mensaje corto, una risa compartida o unos minutos hablando antes de despedirse.
Y fue un lunes cualquiera, casi terminando la tarde, cuando él sonrió y le dijo algo que parecía simple… pero no lo era:
—Deberíamos ir por un café algún día… para romper la monotonía de la semana.
Jr Perez · Malas Letras
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