Corto 03 · Jr Perez · 2 min de lectura
Mirada
La primera vez que se ven no ocurre nada. Ni una mirada larga, ni una impresión especial, ni esa sensación absurda de reconocer a alguien antes de conocerlo. Se cruzan, hablan lo necesario y cada uno continúa su camino.
Cuando vuelven a encontrarse, algo cambia. Quizá es la forma en que ella recoge su cabello mientras escucha, la manera en que él sostiene la mirada un segundo más de lo correcto, o simplemente que esta vez ninguno tiene prisa.
Empiezan a notar detalles que estuvieron ahí desde el principio. La boca cuando sonríe, las manos al hablar, el perfume que permanece después de acercarse. Ya no se miran por educación; comienzan a observarse con curiosidad.
Lo interesante sería que el deseo no aparezca como un golpe inmediato, sino lentamente, mientras ambos intentan entender por qué alguien que antes les resultaba indiferente comienza a ocupar demasiado espacio en sus pensamientos.
La tensión puede crecer a través de encuentros pequeños: sentarse demasiado cerca, rozarse accidentalmente, descubrir que buscan cualquier excusa para prolongar una conversación. Ninguno admite todavía lo que está ocurriendo, pero el cuerpo empieza a decirlo antes que ellos.
Y el cierre podría girar alrededor de esta idea: hay personas que no están hechas para impresionarnos a primera vista, sino para obligarnos a mirar otra vez. Y algunas veces, la segunda mirada ya lleva deseo.
Jr Perez · Malas Letras
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